En menos de una semana, la enciclopedia del español ya recibió más de un millón de visitas a sus páginas y cuenta con tres mil registrados.
Más de un millón de páginas fueron visitadas en la Wikilengua del Español por unas 150.000 personas desde que se presentó este espacio de Internet el pasado día 10 en Madrid, informaron fuentes de la Fundación del Español Urgente (Fundéu).
En menos de una semana, tres mil personas fueron registradas y pueden desde ese momento aportar a la Wikilengua sus conocimientos sobre diferentes aspectos relacionados con la gramática, la ortografía, el léxico o el mundo de la lengua.
Los registrados son principalmente, y por ese orden, de España, México, Estados Unidos, Colombia, Venezuela y Argentina y en su mayoría profesores universitarios, gente que se manifiesta interesada por la lengua española, científicos que quieren aportar terminología y periodistas.
Las páginas más visitadas son las de los apartados de gramática, ortografía, léxico y nombres propios y las mayores aportaciones son de topónimos y giros lingüísticos, añadieron las fuentes. La palabra Wikilengua, además, logra tener en torno a 300.000 referencias en Internet, según se desprende de los principales buscadores que existen en la Red.
La Fundéu presentó la Wikilengua del español como un recurso sobre el uso del castellano que pretende convertirse en el mayor centro virtual de conocimiento del español en Internet.
Los creadores de esta nueva herramienta pretenden que todos los debates actuales sobre cuestiones lingüísticas dispersos en distintos foros "no caigan en el vacío" y contribuyan a enriquecer la Wikilengua, un lugar en el que no hay filtros de ningún tipo aunque sí cuenta con un grupo de expertos lingüistas que dará validez técnica a la información aportada. La Wikilengua fue desarrollada por la Fundéu BBVA con la colaboración de la Universidad Autónoma de Madrid, Red.es y Accenture España.
domingo, 27 de enero de 2008
Para seguir conectado en las vacaciones (Ojala no lo hagas)
Irse de vacaciones significa, para muchos, desconectarse del trabajo, la rutina diaria, todo lo que forma lo cotidiano.
Pero eso no necesariamente implica perder el contacto con amigos y familiares. En esto, Internet y los cibercafés son una excelente y muy económica herramienta para mantenerse al día con lo que están haciendo los demás y compartir las experiencias propias, sobre todo cuando el costo de una llamada desde el lugar de veraneo a casa es demasiado costosa.
El mensajero instantáneo es una de las aplicaciones más usadas para lograrlo, y la mayoría de las computadoras de los cibers tiene uno instalado. Pero como es una computadora pública y ajena, es conveniente tomar algunos recaudos para no dejar nuestra cuenta abierta a cualquier visitante ocasional. De la gran cantidad de mensajeros instantáneos que hay, el más popular es el MSN Messenger de Microsoft; su más reciente versión cambió de nombre; ahora se llama Windows Live Messenger.
En la pantalla de inicio de la aplicación, donde se ingresa el nombre de usuario y la contraseña, se ofrecen dos opciones, "Recordar mi cuenta" y "Recordar mi contraseña"; debe quitarse el tilde a ambos casilleros, para impedir que otra persona se conecte usando nuestro nombre de usuario. En el menú Herramientas>Opciones>Mensajes es posible definir si quedarán anotadas, en esa computadora, las conversaciones que se tuvieron con amigos, para mantener nuestra privacidad.
Cerrar sesión
Por último, hay que recordar desconectarse una vez terminada la sesión; no basta con hacer clic sobre el botón con forma de X que tiene la pantalla central del mensajero, ya que esto sólo lo minimiza. Hay que hacer clic con el botón derecho del mouse sobre el ícono del mensajero, al lado del reloj, y elegir la opción "Cerrar sesión".
Tampoco olvides que al entrar en Yahoo! Mail ( http://correo.yahoo.com.ar/ ) o Gmail ( http://www.gmail.com/ ) se ofrece un casillero donde pedirle al equipo que recuerde el nombre de usuario y la contraseña; hay que quitar ese tilde. Una vez adentro, el mensajero de Yahoo! se activa en la parte superior de la pantalla, al lado del nombre del usuario.
Las redes de Yahoo! y Microsoft son compatibles, así que los usuarios pueden conversar unos con otros. Antes, sin embargo, se deben agregar los contactos. En la misma página del webmail, en la barra de la izquierda, donde informa que el usuario está conectado, hay un botón que dice "Añadir"; allí hay que ingresar los datos del contacto y marcar que pertenece a la red de Windows Live. Gmail no permite, oficialmente, chatear con usuarios de otras redes; sin embargo, algunos lo han logrado, gracias a que Google eligió un protocolo abierto para su mensajero.
Quienes estén interesados en ver cómo lo lograron pueden visitar la página web http://bitelia.com/2006/09/27/anade-tus-contactos-de-messenger-a-gtalk-ahora-si/ . Igual que con el mensajero en sí, en todas las versiones web es importante cerrar la sesión para no quedar conectados.
Pero eso no necesariamente implica perder el contacto con amigos y familiares. En esto, Internet y los cibercafés son una excelente y muy económica herramienta para mantenerse al día con lo que están haciendo los demás y compartir las experiencias propias, sobre todo cuando el costo de una llamada desde el lugar de veraneo a casa es demasiado costosa.
El mensajero instantáneo es una de las aplicaciones más usadas para lograrlo, y la mayoría de las computadoras de los cibers tiene uno instalado. Pero como es una computadora pública y ajena, es conveniente tomar algunos recaudos para no dejar nuestra cuenta abierta a cualquier visitante ocasional. De la gran cantidad de mensajeros instantáneos que hay, el más popular es el MSN Messenger de Microsoft; su más reciente versión cambió de nombre; ahora se llama Windows Live Messenger.
En la pantalla de inicio de la aplicación, donde se ingresa el nombre de usuario y la contraseña, se ofrecen dos opciones, "Recordar mi cuenta" y "Recordar mi contraseña"; debe quitarse el tilde a ambos casilleros, para impedir que otra persona se conecte usando nuestro nombre de usuario. En el menú Herramientas>Opciones>Mensajes es posible definir si quedarán anotadas, en esa computadora, las conversaciones que se tuvieron con amigos, para mantener nuestra privacidad.
Cerrar sesión
Por último, hay que recordar desconectarse una vez terminada la sesión; no basta con hacer clic sobre el botón con forma de X que tiene la pantalla central del mensajero, ya que esto sólo lo minimiza. Hay que hacer clic con el botón derecho del mouse sobre el ícono del mensajero, al lado del reloj, y elegir la opción "Cerrar sesión".
Tampoco olvides que al entrar en Yahoo! Mail ( http://correo.yahoo.com.ar/ ) o Gmail ( http://www.gmail.com/ ) se ofrece un casillero donde pedirle al equipo que recuerde el nombre de usuario y la contraseña; hay que quitar ese tilde. Una vez adentro, el mensajero de Yahoo! se activa en la parte superior de la pantalla, al lado del nombre del usuario.
Las redes de Yahoo! y Microsoft son compatibles, así que los usuarios pueden conversar unos con otros. Antes, sin embargo, se deben agregar los contactos. En la misma página del webmail, en la barra de la izquierda, donde informa que el usuario está conectado, hay un botón que dice "Añadir"; allí hay que ingresar los datos del contacto y marcar que pertenece a la red de Windows Live. Gmail no permite, oficialmente, chatear con usuarios de otras redes; sin embargo, algunos lo han logrado, gracias a que Google eligió un protocolo abierto para su mensajero.
Quienes estén interesados en ver cómo lo lograron pueden visitar la página web http://bitelia.com/2006/09/27/anade-tus-contactos-de-messenger-a-gtalk-ahora-si/ . Igual que con el mensajero en sí, en todas las versiones web es importante cerrar la sesión para no quedar conectados.
miércoles, 23 de enero de 2008
La maravilla muda
Alexis Sánchez no siente vergüenza en la cancha, pero afuera es tan introvertido que en el plantel de River Plate apenas conocen su voz: "Lo escuchamos cuando pide la pelota..." señalan sus compañeros en el elenco millonario.
Vamos a tenerla, Chile!!! Dejate de joder, que nos están haciendo correr como putos...".
Al borde de un ataque de nervios, Ariel Ortega dejó de lado los formalismos ante la quinta pelota perdida por Aléxis Sánchez durante un entrenamiento de River Plate. Y aunque el grito sorprendió a todos en el predio de Apand, no tuvo eco. A dos metros del Burrito, mientras el capitán le clavaba los ojos buscando una respuesta, el delantero chileno bajó la cabeza y no dijo ni pío. No por masoquista, tampoco porque sintiera que no tenía nada por decir, sino porque si hay una característica que tiene el ex jugador de Cobreloa y Colo Colo, además de querer gambetear hasta los maceteros, es que prácticamente no habla.
Escucha, asiente, capta todo al vuelo, pero lleva un candado entre los dientes. Es el que deslumbra con cada arranque, al que de pibe sus amigos hacían a un lado hartos de que los gambeteara, al que Diego Pablo Simeone, su actual técnico, ve como desequilibrio puro.
Es una maravilla, como su apodo, pero sin palabras."No me siento cómodo". Así, con apenas cuatro palabras, un Alexis recién llegado a River se explayó lo más que pudo sobre su constante negativa a hablar con la prensa.
Lo curioso, y más llamativo, es que según cuentan sus propios compañeros, lo del tocopillano no es una postura ante los micrófonos. Tímido, retraído y súper-híper-mega reservado, tampoco es de abrir la boca seguido en las concentraciones. "Dice lo justo, lo que necesita. Es como en la cancha, lo escuchás porque como la quiere tener siempre, te la pide. Pero después... nada", cuenta uno de los que comparte vestuario con él.
Uno que lo conoce bien es Claudio Borghi, quien aclara que "no hay que olvidarse de que es un chico" (cumplió 19 años el 18 de diciembre último). Otros confiesan que hasta las conversaciones telefónicas con Martina, su mamá, Humberto, Marjorie y Tamara, sus hermanos, suelen ser en un volumen casi inaudible: "Da la sensación de que está diciendo un secreto. Pero es su forma de ser. No tiene nada de malo".
Paradójicamente, aunque siempre intenta pasar inadvertido y escaparle a los flashes, Dilla (diminutivo de ardilla, el apodo que tenía por andar siempre trepado a los árboles bajando pelotas) es fanático de la ropa de última moda. Incluso de la más farolera del mercado. Es más, cuando Udinese lo prestó a Colo Colo y llegar a River todavía no estaba en su cabeza, tuvo su propio fotolog en la web. Y si bien no escribía nada (para no romper la costumbre, ¿no?), solía subir imágenes suyas recontra producido, casi como un rock star, obviamente desconocidas para los que domingo tras domingo lo veían jugar con la camiseta del campeón chileno.
Sólo Sebastián Abreu, según cuentan los mozos del hotel, consigue hacerle soltar un par de vocablos en el almuerzo y la cena. Pero no es un trabajo fácil: "El Loco lo busca, lo carga y lo mima. Ahí consigue que se afloje: se ríe mucho y se engancha con las bromas", dicen.
Simeone lo sabe. Aunque no le preocupa. Prefiere que Alexis cuide la garganta para gritar goles en la cancha. No lo apura, por ahora disfruta de los sonidos del silencio.
Vamos a tenerla, Chile!!! Dejate de joder, que nos están haciendo correr como putos...".
Al borde de un ataque de nervios, Ariel Ortega dejó de lado los formalismos ante la quinta pelota perdida por Aléxis Sánchez durante un entrenamiento de River Plate. Y aunque el grito sorprendió a todos en el predio de Apand, no tuvo eco. A dos metros del Burrito, mientras el capitán le clavaba los ojos buscando una respuesta, el delantero chileno bajó la cabeza y no dijo ni pío. No por masoquista, tampoco porque sintiera que no tenía nada por decir, sino porque si hay una característica que tiene el ex jugador de Cobreloa y Colo Colo, además de querer gambetear hasta los maceteros, es que prácticamente no habla.
Escucha, asiente, capta todo al vuelo, pero lleva un candado entre los dientes. Es el que deslumbra con cada arranque, al que de pibe sus amigos hacían a un lado hartos de que los gambeteara, al que Diego Pablo Simeone, su actual técnico, ve como desequilibrio puro.
Es una maravilla, como su apodo, pero sin palabras."No me siento cómodo". Así, con apenas cuatro palabras, un Alexis recién llegado a River se explayó lo más que pudo sobre su constante negativa a hablar con la prensa.
Lo curioso, y más llamativo, es que según cuentan sus propios compañeros, lo del tocopillano no es una postura ante los micrófonos. Tímido, retraído y súper-híper-mega reservado, tampoco es de abrir la boca seguido en las concentraciones. "Dice lo justo, lo que necesita. Es como en la cancha, lo escuchás porque como la quiere tener siempre, te la pide. Pero después... nada", cuenta uno de los que comparte vestuario con él.
Uno que lo conoce bien es Claudio Borghi, quien aclara que "no hay que olvidarse de que es un chico" (cumplió 19 años el 18 de diciembre último). Otros confiesan que hasta las conversaciones telefónicas con Martina, su mamá, Humberto, Marjorie y Tamara, sus hermanos, suelen ser en un volumen casi inaudible: "Da la sensación de que está diciendo un secreto. Pero es su forma de ser. No tiene nada de malo".
Paradójicamente, aunque siempre intenta pasar inadvertido y escaparle a los flashes, Dilla (diminutivo de ardilla, el apodo que tenía por andar siempre trepado a los árboles bajando pelotas) es fanático de la ropa de última moda. Incluso de la más farolera del mercado. Es más, cuando Udinese lo prestó a Colo Colo y llegar a River todavía no estaba en su cabeza, tuvo su propio fotolog en la web. Y si bien no escribía nada (para no romper la costumbre, ¿no?), solía subir imágenes suyas recontra producido, casi como un rock star, obviamente desconocidas para los que domingo tras domingo lo veían jugar con la camiseta del campeón chileno.
Sólo Sebastián Abreu, según cuentan los mozos del hotel, consigue hacerle soltar un par de vocablos en el almuerzo y la cena. Pero no es un trabajo fácil: "El Loco lo busca, lo carga y lo mima. Ahí consigue que se afloje: se ríe mucho y se engancha con las bromas", dicen.
Simeone lo sabe. Aunque no le preocupa. Prefiere que Alexis cuide la garganta para gritar goles en la cancha. No lo apura, por ahora disfruta de los sonidos del silencio.
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